Estamos ya en plena Navidad. Vamos de cena en cena y de comida en comida con  amigos, familiares y compañeros de trabajo. Lo normal es que consumamos alimentos más grasos de lo habitual, frituras, carnes, postres con chocolate o nata, etc. Es decir, que terminemos empachados.

El empacho es el malestar que se siente cuando las digestiones son lentas o pesadas. Puede provocar náuseas por haber sobrecargado demasiado el hígado y cansancio, debido a que el cuerpo está invirtiendo toda su capacidad en digerir los alimentos. Para evitarlo, te damos algunos consejos:

  • Opta por pescado, pollo o verduras al horno, ya que se digieren mejor que los fritos y evitarás el exceso de aceite y de harina blanca.
  • Toma agua con gas natural durante o después de la comida, ya que el ácido carbónico que contiene estimula la secreción de jugos gástricos y facilita las digestiones.
  • Toma 2 rodajas de piña como postre después de un plato de carne, esta fruta facilitará la digestión de las proteínas.
  • Disfruta y saborea tu comida masticando despacio. De esta forma, te sentirás satisfecho con un único plato y no querrás repetir.
  • Sal a pasear después de comer.

Si aún así, terminas empachado, te damos algunos remedios caseros para aliviarlo:

  • Aunque no sea muy agradable, intenta tomar una cucharada de aceite de oliva en ayunas pues ayuda a trabajar al intestino.
  • A media mañana toma piña o uvas.
  • Después de las comidas, toma una infusión de manzanilla, anís, menta, poleo, etc.
  • Intenta seguir los siguientes días una dieta depurativa y ligera.