La actual crisis económica está cambiando nuestros hábitos,  nos estamos volviendo más precavidos y ahorradores en todas las facetas de nuestra vida, en especial en nuestro hogar. Pero ¿y en nuestra comunidad de vecinos?

Os planteamos algunas medidas sencillas para intentar disminuir las facturas de la comunidad. Basta con hacer un uso racionalizado de la calefacción y de la luz, así como reducir la temperatura del agua caliente:

  • Reemplazar las bombillas tradicionales por otras de bajo consumo. Son más caras, pero duran 6 veces más y consumen hasta un 80% menos.
  • Mantener una buena limpieza del sistema de iluminación, ya que la suciedad en lámparas y bombillas reducen la luminosidad.
  • Instalar detectores de presencia. De esta manera, se iluminarán únicamente las zonas transitadas.
  • Procurar no pulsar el interruptor de la luz cuando la luminosidad es suficiente.
  • Usar colores claros en las zonas comunes para ganar luminosidad.
  • Desde el punto de vista energético, la calefacción centralizada es la más eficiente pero se debe realizar un adecuado mantenimiento. Las instalaciones colectivas de calefacción y agua caliente construidas a partir de agosto de 1998 deben llevar un contador de energía térmica individualizado para cada usuario, así cada vecino paga solo por lo que consume. Si la vivienda es anterior a 1998, se pueden instalar medidores individuales para la calefacción y el consumo de agua.
  • Los escapes de calor por ventanas, puertas, tuberías o chimeneas pueden aumentar las necesidades térmicas de los hogares entre un 20 y un 40%, por eso es importante no dejar abiertas las ventanas de las escaleras durante mucho tiempo. Es importante también aislar todas las tuberías que discurran por espacios no calefactados (sala de calderas, garajes, falsos techos…).
  • Hacer un uso racional de los ascensores: no llamar a todos a la vez, instalar un mecanismo que ayude a reducir los viajes en vacío, activar un control de la iluminación para evitar que esté constantemente iluminado…