Consejos para mantener en buen estado las lunas de tu vehículo

Unas lunas en perfecto estado son imprescindibles para garantizar la seguridad al volante. Ten en cuenta que una luna deteriorada puede reducir la resistencia del cristal hasta en un 70% y minimizar el efecto protector del airbag del pasajero, poniendo en peligro a los ocupantes del vehículo.

Por tanto, al mínimo impacto debes acudir a tu taller especializado para su reparación. En caso de rotura las opciones son dos: sustituir la luna rota por una nueva o reparar el impacto en un taller especializado. Esta última opción permite ahorrar tiempo al conductor, puesto que el vehículo permanece inmovilizado apenas 30 minutos. Se trata de un tipo de reparación que puede realizarse siempre que el impacto en la luna sea menor que el diámetro de una moneda de dos euros y que no esté directamente en el campo de visión del conductor.

En las épocas del año en las que los cambios de temperatura son más extremos, como en invierno o verano, las lunas sufren más. Así, por ejemplo, en invierno aunque la luna aparezca helada no debes verter líquidos calientes sobre el parabrisas, ni rascar el hielo con ningún tipo de objeto punzante que pueda deteriorar el cristal. Lo mejor es utilizar agua tibia que vaya deshaciendo poco a poco la escarcha y el hielo.

Categorías: Automóvil, Los seguros

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