En la segunda parte de las recomendaciones para lograr un negocio favorable a una escala normal, aconsejamos que dejéis las emociones a un lado. No apegaros emocionalmente al asunto que se está negociando, ya que eso le puede otorgar una mayor ventaja a la otra parte. Pedir algo más de lo que se desea. Y es que plantear desde el principio la cifra que queremos no deja lugar a la negociación. Pedir un precio más alto y luego disminuir en las pretensiones, dejando a la otra parte en cierto modo satisfecha con una supuesta cesión. No existen reglas estrictas.

Si formáis parte del trato, tenéis el derecho a cambiar lo que no conviene. Si no se está de acuerdo con algo, objetarlo. No intentar aprovecharos de la otra parte. Se trata de llegar a un acuerdo y a un intercambio justo. Ceder en vuestras pretensiones hasta que los términos sean aceptables para todos. Aprovecharse de la otra parte puede volverse en vuestra contra y perjudicar futuros negocios. Estar dispuestos a negociar desde el principio. Si en algún momento os sentís nerviosos, tratar de hacer lo necesario para sentiros cómodos con las negociaciones, ya sea hablando por teléfono o dejando que la otra persona negocie en su lugar.

Tradicionalmente, la Mediación pequeña y mediana ha usado las herramientas proporcionadas por las compañías con las que trabajaba, quedando sin el control efectivo de su negocio al no disponer de todos los datos de los Clientes. Esto lleva a disminuir la productividad y el rendimiento de sus carteras. Y éste tiene que ser un parámetro para este tipo de mediador a la hora de valorar la inversión en tecnología.