Con el comienzo de las Navidades, se incrementan los desplazamientos en coche para visitar a la familia y los amigos, pero ¿tenemos en buenas condiciones los neumáticos de nuestro coche? Los neumáticos son como los zapatos de nuestro vehículo y al igual que tenemos que cuidar de las suelas de nuestras botas o zapatillas para no resbalarnos o patinar cuando se han desgatado, así debemos hacerlo con las ruedas.

mantenimiento de los neumáticos

Imagen derivada CC BY-SA 2.0 por Tico Rodriguez

Sin embargo, muchas veces no les prestamos demasiada atención. Algo que nos puede costar bien caro ya que pone en riesgo nuestra seguridad y la del resto de conductores. Podemos evitarlo de forma sencilla si sabemos interpretar correctamente la salud de nuestros neumáticos. Sobre ellos influyen muchos factores como, por ejemplo, las presiones de inflado o el deslizamiento sobre el asfalto. El paso del tiempo también es determinante para la salud del neumático.

Los neumáticos tienen una fecha de fabricación, y también un límite de tiempo tras el cual no se garantiza la calidad del material. Por decirlo de otro modo, el material se degrada con el tiempo, y a partir de cierta edad, no sirve para circular con seguridad por la pérdida de propiedades que sufre el neumático.

Un neumático nuevo, cuando lo montamos en las ruedas, comienza a perder propiedades paulatinamente a base de soportar las inclemencias meteorológicas. Sumado a ello, se desgastan con el paso de los kilómetros y van perdiendo grosor en la banda de rodadura, hasta llegar al límite legal de los 1,6 mm de profundidad en el surco, momento en el que es necesario cambiarlos.

Para tu seguridad, es necesario cambiar los neumáticos cuando se gasten hasta los testigos de medición, o hayan pasado 5 años desde la monta. En este punto hay que tener en cuenta que no es lo mismo la fecha de fabricación que la de montaje de la rueda, ya que si su conservación es la correcta, el neumático está en perfectas condiciones a los 5 años.

Por tanto, deberíamos cambiar los neumáticos como máximo a los 5 años desde la monta o a los 10 años desde su fabricación, según recomienda la ETRTO (European Tyre and Rim Technical Organisation).