Seguridad en el hogar, ahora más que nunca

Llega el verano, las vacaciones y las ausencias prolongadas de nuestra vivienda. Protegerla contra posibles ladrones puede ser tan sencillo como instalar una alarma. Te ofrecemos algunos sencillos consejos para que elijas el sistema más adecuado para tu hogar.

Básicamente existen dos grupos de alarmas para el hogar: los sistemas más complejos que están conectados con una central receptora de alarmas y los más simples, compuestos por un sistema acústico y unos sensores.

  • Sistemas más complejos: sin duda son las más seguras ya que están comunicadas con una central que, una vez comprobado el peligro, alerta a la policía. Eso sí, su coste es el más elevado, normalmente se paga una cuota anual que suele ser superior a 3.000 euros e incluye el mantenimiento del sistema, el cambio de componentes si fuera necesario y una revisión periódica del servicio técnico. En cualquier caso, suele recomendarse su instalación cuando se trata de casas aisladas. Los sistemas se basan en distintos tipos de tecnología: sensores de movimiento, infrarrojos, cámaras de vigilancia u ondas de radio. Son alarmas bastante sofisticadas, cuya instalación precisa de conocimientos técnicos.
  • Sistema de alarma simple: es un método de seguridad mucho más sencillo y  también más económico. No requiere una conexión externa. Se trata de un sistema acústico que lo que pretende es ahuyentar a los intrusos mediante la activación de una sirena. Su principal ventaja, además del precio, es que la instalación es muy sencilla y cualquiera puede hacerla siguiendo un manual de instrucciones. No obstante, entre las alarmas más simples y eficaces se encuentran las que incluyen un detector de movimientos. A través de unos sensores magnéticos, la alarma detecta la presencia de extraños en la zona monitorizada y no sólo activa la sirena sino que alerta al usuario mediante un mensaje de texto o una llamada a su teléfono. Estos sistemas pueden adquirirse a partir de unos 40 euros. Normalmente, las alarmas de seguridad sencillas están compuestas por una central, un teclado, unos sensores y unos avisadores acústicos. La tecnología más fiable es la infrarroja, que basa su funcionamiento en el cambio de temperatura entre sus haces. Además es conveniente colocar puertas blindadas y rejas en ventanas, entradas y terrazas, especialmente en las situadas en los lugares menos visibles y evitar dar la sensación de que la vivienda está vacía.

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