Metro, autobús, tren… a diario utilizamos diferentes medios de transporte público colectivo en nuestros desplazamientos y lo normal es no suframos percance alguno. Pero ¿y si ocurre un accidente y tenemos que permanecer de baja durante una temporada o me rompo una pierna bajando del autobús?

Todos los transportistas tienen la responsabilidad de contratar un Seguro Obligatorio de Viajeros (SOV)  que cubre a los pasajeros en caso de sufrir un accidente.

Este tipo de seguro se encargará de indemnizar a los usuarios que sufran algún tipo de daño físico como consecuencia de un accidente. Se trata de un seguro, cuyo precio ya está incluido en el precio del billete que pagamos y que es compatible con cualquier otro seguro que podamos tener contratado.

Gracias a él, el transportista responderá incluso cuando la culpa del siniestro no fuese suya.

La protección del seguro obligatorio de viajeros incluye todas las lesiones corporales que sufran los pasajeros como consecuencia directa de un choque, directa de choque, vuelco, alcance, salida de la vía o calzada, rotura, explosión, incendio, reacción, golpe exterior y cualquier otra avería o anormalidad que pueda afectar al vehículo.

Los viajeros tendrán derecho a una indemnización si como consecuencia de los accidentes amparados por el seguro, se produzca:

  •  el fallecimiento
  • una incapacidad permanente que nos impida totalmente desempeñar nuestras ocupaciones habituales
  • lesiones que nos impidan trabajar o realizar nuestras actividades durante un período de tiempo más o menos prolongado.

En cualquiera de los casos, se cubre la  asistencia sanitaria precisa.

Además, el seguro obligatorio cubre también los accidentes que puedan ocurrir cuando el pasajero entre o salga del vehículo por los lugares indicados o durante la entrega y recuperación del equipaje del vehículo.